¿Cómo mejorar el sistema tributario mexicano?
- Diana Amparo Maldonado Enríquez
- Nov 9, 2016
- 2 min read
Según Stitglitz (2000) un alza en los impuestos es sinónimo de malestar de los individuos, sea cual sea la forma de adaptar esta medida. No obstante, unos impuestos empeoran menos el bienestar de las personas debido a que producen una mayor ineficiencia que otros. Es el deber y la misión de la política tributaria el de idear sistemas de tributación que minimicen esta pérdida de bienestar.
Existen dos efectos que producen los impuestos sobre el consumo. El efecto renta, cuando el impuesto provoca una disminución en el consumo del bien gravado debido a la pérdida de la renta. El mismo impuesto produce que el bien gravado se encarezca respecto a otros bienes, lo cual conduce al consumidor a buscar bienes sustitutos; éste efecto se denomina efecto sustitución.
La importancia de los impuestos radica en su imprescindibilidad. Son necesarios para el funcionamiento del Estado, ya sea como regulador, productor o regulador y productor. La discusión se torna respecto a la estructura óptima del sistema tributario. Para ello existen puntos a considerar como guías de un mínimo de pérdida de bienestar para los integrantes de la sociedad.
Uno de los aspectos a considerar, dice Stiglitz (2000) es el exceso de gravamen. En el caso de México es recomendable revisar la elasticidad de la demanda de los bienes respecto a los efectos que tiene el impuesto. Particularmente una revisión del Impuesto al Valor Agregado en distintos grupos de bienes, aportaría un mayor conocimiento de las consecuencias implicadas.
Por otro lado, es preciso hacer una revisión de los efectos de los impuestos en los productores, puesto que éstos también sufren una pérdida de bienestar. Un impuesto reduce el beneficio de los productores al alterar el precio de su producto y de su beneficio económico. En México observamos el caso del Impuesto Sobre la Renta, cuya examinación ampliaría el panorama acerca de la situación de los productores mexicanos y de las empresas mexicanas.
Un impuesto que afecta al consumo también afecta al ahorro de las personas. Sean consumidores o productores, la decisión de consumir (bienes o materia prima) implica una reducción de su preferencia por ahorrar. En este escenario pueden visualizarse los efectos renta y sustitución respecto al ahorrador.
Finalmente, los impuestos atañen el nivel de empleo a través de los salarios. El impuesto al consumo ubica al consumidor en una intersección entre número de horas de ocio y número de horas trabajadas. Un mayor nivel de impuestos implica un mayor número de horas trabajadas, traducido en un efecto renta.
En resumen, el sistema tributario en México representa un pilar fundamental para la economía del país. De forma que puede estimular o no la demanda agregada, influir sobre el nivel de ahorro e inversión del país, y traducirse en términos de productividad laboral que llevarían a un mayor crecimiento económico. Por tales motivos, la elaboración de un plan de mejora del sistema tributario mexicano debe comenzar por la revisión del actual, e incorporar medidas que sean sustentadas con los estudios pertinentes, sin olvidar que el propósito es una óptima reducción del bienestar de los mexicanos.
Referencias
Stiglitz, J. E. (2010). La economía del sector público. (Pp. 551-585). Barcelona. Antoni Bosch Editorial.
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